Entrenamiento, Salud

Entrada en calor, no la saltes ni la alteres

Muchas veces los corredores arriban con cierta demora al inicio de los entrenamientos y peor aún a las competencias, lo que condiciona a los mismos a realizar una entrada en calor insuficiente o en el peor de los casos nula. En otras ocasiones se posee tiempo de sobra pero la falta de conocimiento sobre los factores que inciden en la entrada en calor resultan en que la misma sea excesiva o resulte ineficiente. Y en última instancia muchos corredores optan por restarle importancia a la misma.

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Una adecuada entrada en calor nos evitará lesiones

Pero antes de continuar, definamos lo que va a ser tratado de aquí en adelante como “entrada en calor”: Todas aquellas acciones sistemáticamente organizadas y progresivas que tienen por objetivo preparar a la persona para la/s actividad/es que luego ejecutará, tanto global como específicamente, teniendo en cuenta todos los factores que inciden en la misma y que están en relación directamente proporcional a la intensidad de aquello que se va a realizar posteriormente.

 

La entrada en calor son todas aquellas acciones sistemáticamente organizadas y progresivas que tienen por objetivo preparar a la la persona para la actividad que luego ejecutará.

Podríamos dividir y subdividir nuestras sesiones de entrenamientos de muchas y muy variadas formas, sin embargo para no entrar demasiado en detalles podríamos decir que existe una primera parte donde se “prepara la maquina” que es la entrada en calor, una segunda donde se trabaja lo especifico de la actividad deportiva y una tercera y última que comprende actividades de baja intensidad y estiramientos que es la vuelta a la calma. Son pasos metodológicos y progresivos cuyo orden no debemos alterar ni saltear nunca (por más que algunas veces el tiempo apremie, en cuyo caso es preferible adaptar el entrenamiento antes que obviar alguno de aquellos pasos).

Entonces una óptima y correcta entrada en calor:

  • Previene lesiones.
  • “Activa” al atleta de forma general (para esfuerzos de media intensidad) y especifica (para un esfuerzo intenso en una actividad concreta).
  • Acerca al individuo a su máximo potencial de rendimiento durante el trabajo específico de la actividad deportiva.
  • Lo predispone mental y emocionalmente para el tipo de esfuerzo a realizar.

 

Ahora bien, existen como decíamos anteriormente, ciertos factores que inciden directamente en como debamos realizar e organizar nuestra entrada en calor, estos son:

  • Intensidad y tipo de esfuerzo: El primer y más importante factor a tener en cuenta (por lo menos para quien redacta) al momento de diagramar una entrada en calor. Cuanto más exigente sea la actividad que se va a efectuar, tanto más progresiva, extensa y completa tendrá que ser la entrada en calor. A modo de ejemplo, no debe ser la misma para un trote regenerativo de treinta minutos que para una sesión de cuestas o pasadas. Así mismo no deberíamos enfocarnos (una vez llegado a la parte especifica) tanto en ciertos movimientos o movilidades de tal o cual zona o musculatura según difiera el gesto deportivo a realizar, a modo de ejemplo (extraído del escenario atlético): un corredor que va a realizar técnica de vallas y luego pasadas cortas con las mismas no va a movilizar ni focalizar tanto su esfuerzo en el tren superior, como un lanzador que luego va a realizar trabajos de técnica y luego lanzamientos con diferentes pesos de implemento.

 

  • Temperatura ambiente y momento del día: Segundo factor a tener en cuenta, no se deben realizar las mismas actividades de entrada en calor en verano que en invierno por una cuestión más que lógica, la temperatura muscular y articular óptima para el trabajo de esfuerzo se alcanza con mayor rapidez en climas cálidos y húmedos que en los secos y fríos (hecho que en mi querida ciudad -Mar del Plata- por ejemplo es fundamental si además le sumamos los constantes vientos costeros). Lo anterior se acopla al momento del día en el que se elija realizar el entrenamiento, cuanto más cerca de la hora en que nos levantamos de dormir mucho mayor debe ser el trabajo progresivo y abarcativo de la entrada en calor ya que nuestro organismo se encuentra “menos activado”.

 

Edad y hábitos: Último pero no por ello menos importante. Cuanto más joven el individuo a entrenar tanto menos relevancia cobra la entrada en calor (esto NO quiere decir que no se realice) y cuanto más avanzado en edad la relación es inversa ya que la flexibilidad se pierde rápida y considerablemente en tanto que la fuerza se mantiene o aumenta, dando un combo realmente espectacular para lesiones deportivas si no le otorga la debida atención. Por último está la capacidad tanto del entrenador como del atleta de generar el hábito de la necesidad de entrar en calor, para que llegado el caso en entrenamientos o competencias donde este último esté solo, el mismo pueda entrar en calor adecuadamente y no acoplarse a entradas en calor de otros atletas o corredores que pueden diferir bastante de la suya habitual e incidir en su rendimiento posterior.

Hernández, Maximiliano.
P.E.F & Entrenador Nivel 1 IAAF.-

Líder del Grupo Fénix Atlético de Atletismo, Mar del Plata.

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1 comentario en “Entrada en calor, no la saltes ni la alteres”

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